miércoles, 16 de marzo de 2016

Preparándose para el examen de Julio. Part. 1_ El lodazal del PP





Ciertos hechos que estos días se están poniendo de relieve, son a mi modo de ver claros indicios de que en el PP, debido a la corrupción, se está iniciando un proceso de descomposición imparable pero que hace tiempo los listos que dirigen esto ya preveían y por lo tanto dando como amortizado un partido que hizo su función de devorador de detritus procedente del franquismo, empiezan a abandonarlo y porque no, si le pueden dar un empujoncito hacia el abismo, pues mejor que mejor. Al fin y al cabo ya tienen sustituto. Más joven y sin ninguna rémora.  Dispuesto a entrar al trapo.
En ese sentido ciertas voces quejumbrosas, Ministro del Interior dixit, tienen razón pero lo expresan con el negativo del revés. Porque la reflexión de Fernández Díaz: “Cómo es que ahora se preocupa tanto la Justicia por el PP. Resulta sospechoso”, debería ser: “Cómo es que hasta ahora la Justicia se ha preocupado tan poco del PP, visto lo visto. Y ahí, sí, coincidimos, resulta sospechoso”
Estos hechos, junto con la insoportable gravedad de la corrupción, que se materializan en que un apartado del poder en Murcia diga claramente que Rajoy sobra o que hoy mismo, 15 de Marzo, salga la inefable Celia Villalobos contestando a una pregunta sobre su partido y ponga el nivel de los políticos en algo así como una sima tan profunda que amenaza con llegar a los dominios del centro de la Tierra. O que a Pablo Casado casi se le escape que Rita debe irse a tomar por el culo de una vez, no en vano horas después se le abría expediente, a Rita, digo. O que el otro día Javier Maroto desbarrase a base de bien en RNE, diciendo que el PSOE era el primero en el ranking de partidos corruptos. O que a los debates de TV vayan pipiolos con cara de pazguatos que  deben haber sacado de no se sabe dónde porque ya nadie irrespetable, perdón respetable no quiero decir, quiere ir, ponen bien a las claras que la situación es de “alarma roja, volamos hacia el precipicio”.

Y es que en esta situación la reflexión te lleva a que viven en el PP un vodevil de dimensiones surrealistas. Porque a ver, con la que está cayendo,  ¿A quién le parece normal que los máximos responsables de este partido sigan tan panchos?
En esta balsa de corrupción que es el PP, en plena ebullición, ¿Cómo es posible que ninguna gota les haya saltado a los máximos dirigentes del partido?
Caben los siguientes escenarios:
a) Estaban totalmente al tanto de lo que se estaba cociendo y, previsores y listos, evitaban verse involucrados en transacciones, firmas, encuentros y acuerdos ilegales. Para eso estaban los pringados.
b) Oían, inevitablemente, el runrún de trapicheos, comisiones, corruptelas, sobornos, ingenierías financieras, etc., etc., que llevaban a cabo sus subalternos, sin entrar en ellos pero sin cortarlos. Como si no los viesen.
Porque no hay más opciones. No las hay. Se puede hacer chistes con que son seres de otra dimensión, incapaces de ver lo que no quieren. Que son idiotas perdidos y se les engañaba como a niños de teta. Que pensaban que nunca, pero nunca, nunca, nunca se les iba a pedir responsabilidades por lo que hacían. No sé, piénsese lo que se quiera. Pero las dos opciones reales son las expuestas. No hay más.
¿Y entonces? Entonces surgen las preguntas alarmantes.
¿Cómo es que son capaces de aguantar esta situación de indignidad, desconfianza, desprestigio sin pestañear? ¿Cómo Mariano Rajoy, Dolores Cospedal, Esperanza Aguirre aguantan impertérritos tal avalancha de sospechas? ¿Cómo mienten con tanto desparpajo?
Y la pregunta más alarmante.
¿Cómo es que hay ciudadanos que aún les siguen votando?
No alcanzo a comprender qué clase de reflexiones hacen estos votantes, qué valores barajan, qué pretenden de sus gobernantes, en qué quieren convertir el país…que ladrones, chanchulleros, corruptos les gobiernen les parece bien….es incomprensible.
Por eso espero que esta vez, no sólo suspendan en Julio, si no que ni tan si quiera puedan repetir en Septiembre y si es posible que no se presenten más. Que otros alumnos acudan en su nombre y que estos de ahora carguen con la calabaza de no haberse podido sacar el título de “políticos decentes”, que tampoco es tan difícil.
PD: Para meterle más presión a este vodevil, donde brilla con toda sinrazón el PP.
Quieren los partidos de la oposición someter al Gobierno en funciones a una sesión de control. Y éste se descuelga con el argumento de que no se someterá a ninguna sesión de control porque es un gobierno no elegido por la actual cámara. ¿Comor? ¿Y esor? Descacharrante.
El argumento te lleva justo a todo lo contrario. La Cámara de diputados, elegida recientemente, es el único órgano legislativo legal del que emana la soberanía del pueblo y que ahora mismo tiene todo el poder. Que un gobierno emanado de esta cámara se resistiese a una sesión de control parecería inadecuado y poco conveniente para el ejercicio democrático pero entendible dentro del juego democrático. Pero que lo haga un gobierno a todas luces no representativo de las fuerzas políticas que ha elegido el pueblo es…..es… ¿Por qué todo me recuerda o a Marx, Groucho o a Berlanga, José Luis?

viernes, 19 de febrero de 2016

¿Qué hay hoy para gobernar? PSOE a la naranja.




Domingo por la mañana, expedición
en grupo al cementerio civil de Madrid,
a visitar la tumba de Baroja y Pablo Iglesias,
esta última cubierta de flores y rodeada
de gentes – hombres y mujeres del pueblo,
algunos con hijos. Emocionante.
2 de Noviembre de 1959.
De “Diario” 1956-1985, de Jaime Gil de Biedma.


PSOE a la naranja y Felipe González y Alfonso Guerra de camareros. Esos camareros bordes, quemados, que llevan sirviendo mesas más años que tienen y que se permiten el lujo de mandar más que el dueño.
Y es que al PSOE le iba saliendo todo bien, se iba escaqueando y parecía que seguía siendo lo que ya hace lustros que dejo de ser, pero se le ha visto el plumero.
Ya desde los comienzos de la Transición el PSOE empezó a jugar a ser de izquierdas y a actuar como si fuera de derechas, liberal, haciendo sufrir al obrero español reconversiones brutales y privando a las arcas públicas de pingües beneficios al privatizar empresas del Estado muy solventes. Y además no dejando levantar cabeza al PCE, del que primero se dijo desde sus filas que daba miedo y luego, cuando dejo de meterlo, se inventaron lo del voto útil, y total, que por una razón o por otra el PSOE reinaba en la izquierda del panorama político español. Y nadie le enmendaba la plana ni lo ponía en evidencia.
Y hay que admitir que esa falta de decisión en el rumbo le ha procurado sus crisis y que Zapatero por ejemplo ejerció como hombre de izquierdas durante un tiempo, tonto pero de izquierdas.
Pero ahora está en una tesitura en la que si pasase a llamarse Partido Demócrata, a semejanza de los USA, sería lo suyo.
Un ahora en el que tiene dos opciones. O con Ciudadanos. O con Podemos. O Partido Demócrata. O Partido Socialista Obrero Español.
Pero para Podemos resulta bien a las claras que no está. Que este PSOE hable de la unidad de España y parezca que habla el PP, es ya una indicación de hasta qué punto ha perdido este partido su identidad socialista. Llegan a hablar de un referéndum en Catalunya, sí, pero que voten también los canarios. Que es lo que dice alguien que quiere bloquear el que los catalanes elijan su propio destino…que se lo elijan los demás. Peregrina idea. Ni pasa en Canadá con el Quebec, ni ha pasado en Inglaterra con Escocia.
Hace poco oí a uno de sus dirigentes decir que eran socialdemócratas tras haber hecho una exposición netamente liberal. No saben ni dónde están, pero sí que saben lo que quieren: Gobernar. Lo que tampoco tienen muy claro es para qué. Pues después de las oportunidades que han tenido y lo que han hecho todo está muy confuso. Y lo peor es que a Pedro Sánchez se le escapa a borbotones por el rostro esa falta de convicción. Y unas veces grita y otras habla bajito. Y unas va con corbata y otras sin. No así a Susana Díaz que le sobra convencimiento y le falta socialismo. Confunde España con Andalucía y sus aspiraciones con lo que es bueno para los españoles. Lo de que está en un partido que es socialista ni lo debe contemplar más allá de mirar a Pedro Sánchez como un león hambriento a un cervatillo con mochila y sonrisa forzada. Ella está en su guerra.
Y todo a causa de Podemos. No hay nada mejor para ver el color negro que ponerlo al lado del blanco. O ver que el rojo no es tan rojo cuando se pone al lado del morado.
Todo el sentido común que derrocha Podemos desde su análisis izquierdista de la situación y las posibles soluciones a los problemas que nos acongojan ponen en un brete al PSOE. Esto no puedo. Aquello tampoco. Esto sí pero. Imposible gobernar juntos.
Así que queda Ciudadanos, contando con que el PP trague. Que todo podría ser, porque estos días el PP ha entrado en una vorágine que sólo falta que aparezca Aznar disfrazado de Cid Campeador y tenemos el sainete montado.
A Ciudadanos todo le vale. Recién llegado a la fiesta lo que quiere es bailar y como no tiene pasado pues cuenta lo que quiere. Y todos deben mantener aquello de la inocencia hasta que no se demuestre lo contrario, aunque ya su opinión de la unidad de España marca paquete. Pero por ahora es precisamente ese virgo sin estrenar el que el permite al PSOE dar unos pasos de baile, como si se conociesen de toda la vida. Aunque lo que si sucede es que comparten rival. El PP significa lo mismo para los dos. Para uno por costumbre y para otro por modos y maneras. Porque Ciudadanos no engaña ni a Zapatero, que fue el último español en ver la crisis en la que estábamos, incluidos los que empezaron a ver sus abuelos más de lo acostumbrado.
Resumiendo, si no hay elecciones en Junio es que el PSOE se lo ha montado con Ciudadanos porque el PP ha optado por seguir siendo el más votado aunque no gobierne, que no gobernar porque ha dejado de ser el más votado, que todo podría ser en unas hipotéticas elecciones viendo la caída libre en la que parece que está entrando. Además siempre puede dar la murga con lo de ser el más votado y no gobernar y mostrar músculo en el Senado dónde es mayoría.
Y será el final de un cuento que tras los años que gobierne de manera tan antinatural el PSOE, quedará más o menos así.
Pablo Iglesias, el primero, se encontró un partido. Indalecio Prieto y Largo Caballero fueron a por leña, Franco lo puso en conserva. Felipe González lo descongeló al calor del microondas de la Transición. Zapatero lo maceró y Pedro Sánchez, cual jugo gástrico……lo aderezó con Ciudadanos. Entonces,Pablo Iglesias, el de ahora, llegó y se lo comió*
No es un cuento original, tengo que confesarlo. Es una versión de un cuento popular de Grecia, en cuyo idioma PSOE se dice PASOK.

*Viendo como se cierra “el círculo”, nótese como todo casa, habrá que aceptar que el que el padre de Pablo Iglesias llamase así al niño era por algo. Debe tener dotes clarividentes.

jueves, 11 de febrero de 2016

Izquierdas y derechas, SIEMPRE




(O de cómo se manipulan estos y otros conceptos)

Creo que hoy en día en que tanto se habla de la transversalidad es conveniente romper una lanza en favor de la total vigencia de los conceptos “derecha” e “izquierda”, aunque sólo por mor de evitar la turbiedad y le confusionismo que toda mezcla ocasiona.
Para empezar, el término con que se los combate y se los quiere finiquitar, esa transversalidad tan en boca de todos, para mí que tiene más que ver con ampliar el nicho de mercado que con otra intención. Y uno intenta ampliar el nicho de mercado de su producto, nótese las resonancias comerciales, cuando se percata que hay un mercado descontento con su producto habitual o cuando queremos ampliar el negocio.
Y eso trae como consecuencia la elaboración de un producto menos concreto, más indefinido, ambiguo, equivoco, con el fin de llegar a más clientes, perdón, votantes. O sea, la política ha bajado, mejor, se ha desplazado porque abajo ha estado casi siempre en este país, y ahora con la corrupción mucho más, al mercado. Al lado de las verduras, el pescado, la carne, los coches, los viajes de ocio, la ropa y los espectáculos. ¡Vótenme, vótenme! Ya no soy de izquierdas ni de derechas, soy transversal y si me votan además les daré…..en fin.
Y como casi siempre que te embaucan para que compres algo que no es lo que dice ser, pues luego vienen las reclamaciones. Sólo que en política…..se siente. Vuelva de aquí a cuatro años.
Así que mejor vigilar la transversalidad. Basta con rascar un poco con la mente y enseguida se ve el “llautó”* con el que está fabricado el asunto.
De izquierdas o de derechas. Como siempre ha sido. Incluso antes de que se inventaran los conceptos.
Y ahora voy con ellos.
Yo, siempre, bueno siempre, desde que empecé a pensar en política, he tenido un problema. No consigo explicarme que un hombre inteligente, de corazón honesto, decente y generoso pueda ser de derechas. Ahí debe haber algún otro componente que desestabiliza el compuesto. Un componente maléfico, que introduce la inestabilidad, la intención perversa. Quizás la ambición, la vanidad, la usura, el egocentrismo, que es la vanidad sin empatía, etc., etc., también puede ser ignorancia, que llevan a ese hombre al lado oscuro de la política. Dónde reposa el conservadurismo a costa de lo que sea, dónde todas las ideologías dan lo peor de sí mismas. Tanto las que comienzan con ideas de igualdad y solidaridad universal, como las que contemplan la desigualdad como algo natural e inapelable, y tienen la desfachatez de calificar esa desigualdad como fuente de progreso, de la competencia, la necesidad de ir más allá de la supervivencia y demás mandangas del liberalismo.
Y aquí entramos en la corrupción de los conceptos. Permítanme para mejor explicar lo que quiero decir que por un momento atrape dos conceptos que también, corrompidos, son utilizados en nuestro tiempo, uno, como si estuviéramos en la Edad Media y el otro como si nos moviésemos en el siglo XIX.
Son los conceptos  “monarquía” e “independencia”.
Hay compatriotas que a la hora de pedir la republica frente a la monarquía, da la impresión de que Alfonso XII, Alfonso XIII y la reina regente María Cristina andan todavía sueltos. Y no es así, hace tiempo que ellos y lo que representan está muerto. Hoy en día las monarquías europeas son monarquías que apenas intervienen en la vida política de sus países. Son meros representantes, casi comerciales, de su país. De la marca de su país. Incluso la nuestra, que es de las que más poder ejecutivo ostenta, no en vano Felipe VI es el Jefe del Estado y del Ejército, tiene un cuidado exquisito a la hora de hacer intervenciones.
Hollande y Felipe VI son casi lo mismo. Se diferencian en que es muy posible que ningún hijo de Hollande sea Presidente de Francia y la hija de Felipe VI, sí. ¿Y qué? Algún hijo de algún francés lo será, puede que incluso un hijo de Hollande, en los USA saben de eso, y en Argentina, y en Rusia que Putin parece eterno, o en Venezuela. Se trata de diferentes mecanismos, sólo eso.
Porque si hablamos de los gastos que ocasionan las dos instituciones, de los privilegios de familia, la cosa está muy igualada. Y si nos referimos a las repercusiones en el pueblo, ahí tenemos a las monarquías europeas, Inglaterra, Holanda, Dinamarca, Noruega, Suecia, y las republicas por otro lado, Grecia, Portugal, Irlanda, Italia.
¿Alguien ve lo que estoy viendo yo?
Se puede pedir la republica por añoranza de otros tiempos pero no porque vaya a ser la salvación de la gente humilde y desamparada. No lo será.
Por la sencilla razón de que la fuerza que produce las desigualdades está en otra parte. Y es una fuerza de gran poder mimético. Se acomoda a cualquier color.
El otro concepto, el de independencia, le pasa tres cuartos no, un quilo de lo mismo.
Se enarbola la palabra independencia por parte de algunos de la misma manera que lo hacía Simón Bolívar o las republicas africanas cuando eran pasto de Inglaterra, Alemania, Bélgica, Holanda, España, Portugal i demás imperios, que lo fueron o lo quisieron ser, europeos.
Y no es eso.
Utilicemos la palabra independencia si queremos cuando se habla de nacionalismo catalán o vasco, pero pongámosla al nivel adecuado. Si no, parece que hay en Donostia mercado de esclavos y en Lleida minas explotadas desde Madrid. Algo fuera de todo propósito.
Hay que hablar de más autonomía, de adecuación de las relaciones, de respeto a las culturas autóctonas, de independencia fiscal, yo qué sé. Pero no de INDEPENDENCIA. Porque aunque parezca mentira Catalunya y el País Vasco son más independientes que dependientes.
Pues lo mismo pasa con el binomio izquierda-derecha.
Cuando, al revés que a las otras dos palabras, revitalizadas constantemente por intereses espurios y bastardos, aunque evidentes, a estas dos le pasa lo contrario, pero por inclinaciones de ética parecida. Se las quiere hacer desaparecer.
No existen las izquierdas y las derechas,
Y cuando tú, enfadado, intentas aclarar la falsedad de esa afirmación, haciendo ver lo que representan una ideología y otra, te salen con aquello de,
-¿Ah, sí!, pues mira a dónde ha llevado la izquierda a Cuba y a Rusia y a todos los países comunistas.
Entonces tú te armas de paciencia y con voz contenida les dices,
-¿Y quién te ha dicho a ti que la URSS era de izquierdas o que Cuba sigue siendo de izquierdas si es que lo fue alguna vez?
Aclaremos una cosa, el comunismo es una ideología de izquierdas. El liberalismo es una ideología de derechas. De ahí a que la URSS, que se decía comunista fuese de izquierdas hay un abismo. De ahí a que USA, que sí es de derechas, sea liberal hay otro abismo.
Se puede decir sin que haya ganas de polemizar que la URSS y USA se parecen más de lo que les gustaría. La explotación del pueblo, en uno obedece a planes quinquenales, y en el otro es algo continuo, en cadena.
Traduciendo, los poderes utilizaban en la URSS la ideología para putear al pueblo, y en los USA el dinero. El resultado no es el mismo pero tienen rasgos familiares.
Izquierda y derecha son conceptos diamantinos.
Suelo poner un ejemplo, que ya no recuerdo si lo he inventado yo o lo he leído. Lo más seguro es que sea lo segundo. Un ejemplo para entender lo que es ser de izquierdas o de derechas.
Allá va.
Hay una viejita que quiere cruzar un paso de peatones, con evidentes dificultades de movilidad.
Uno. Aparece un joven que la ayuda a cruzar. La viejita se lo agradece y el joven le contesta que ha sido un placer. La viejita está al otro lado y a salvo.
Este es un joven de izquierdas.
Dos. Aparece otro joven que la ayuda a cruzar. La viejita se lo agradece. Y le joven le dice: No, no me lo agradezca, son dos euros. Y la viejita le paga. La viejita está a salvo pero con dos euros menos.
Este es un joven de derechas.
Fácil, ¿no?
En ambos casos la viejita está a salvo. El problema en el segundo caso, surge cuando la viejita no tiene dos euros… que o se queda sin cruzar o pide un préstamo y se endeuda.
Suena, ¿no?
Como para decir que ya no existen izquierdas y derechas.
En nuestra vida diaria hay infinitos ejemplos de comportamientos sociales de izquierda y de derecha. En cada uno de nosotros. ¿Cómo puede ser que en política ya no estén de moda estos comportamientos?
Claro que están.
Como siempre han estado. Desde las cavernas.
Que la Iglesia haya ocultado los casos de pederastia durante decenios es de derechas.
Que haya sacerdotes jugándose el tipo en los barrios marginales de las grandes ciudades es de izquierdas.
Que se pelee desde los cargos públicos para que la sanidad y la educación estén al alcance de todos gratuitamente es de izquierdas.
Que se quiera convertir esa sanidad y esa educación en una actividad comercial es de derechas.
Que se limite la capacidad del pueblo para expresarse es de derechas.
Que se faciliten lugares de expresión y comunicación del pueblo con sus representantes políticos es de izquierdas.
Que los políticos cobren un sueldo en consonancia con el SMI es de izquierdas.
Que los políticos tengan privilegios sin cuento y no tengan que dar cuenta de lo que hacen es de derechas.
Y así con todas y cada una de las actividades que los seres humanos hacemos cada día.
O sea, hasta una monarquía puede ser de izquierdas... al menos de forma parcial. Lo mismo que un presidente de una república puede ser de derechas, muy de derechas. No hacen falta ejemplos. Sobran.
Siempre habrá izquierda y derecha porque al fin y al cabo ser de un lado o del otro es la forma que tengas de entender la vida entre los hombres. O de una o de otra.
Otra cosa serán los paraguas bajo los que te cobijes.
Así pues, no confundamos.
¿Qué casi hablo de moral en vez de política?
Pues claro, pero es que la política ¿no es ese lugar en que intentamos casar moral y legalidad?
Ese lugar donde la ética toca constantemente pero esta pareja no siempre encuentra la armonía para danzar, y algunas veces se pisan o  no encuentran el paso.
Y aprovechando, van algunos y confunden.
Confundir. Una actitud netamente de derechas.
Y vuelta a empezar.
¡Que no pare la música!


*En Catalunya para expresar que te quieren engañar y venderte algo aparentando lo que no es, se recurre a la expresión “se li veu el llautó” Por ejemplo a los Pujol ahora se le ve mucho “llautó”, que en el caso del PP sería latón u hoja de lata. O sea, este país más que “piel de toro” podía perfectamente ser “piel de hoja de lata”, políticamente hablando

martes, 22 de septiembre de 2015

Grecia.La serie: Domingo, último capítulo de la por ahora última temporada.




Este post es un collage sin pies ni cabeza pero con mucho sentido, común y pésame. Por Grecia y todos los que somos de países como Grecia.
Este domingo pasado se ha cerrado sobre Grecia el famoso collar que había que ponerle al gato de las esperanzas griegas. Y paradójicamente se lo ha puesto el hombre que alimentaba esas esperanzas. Con el triunfo de Syriza se le da carta democrática a la presa que el buitre del Capital ha hecho sobre este país y sus ciudadanos más humildes.
Yo hace meses le voy dando vueltas a lo que está sucediendo en Grecia y no porque no tenga otra cosa que hacer si no porque a este país le han hecho lo que podían hacerle al mío. Y ya se sabe uno el refrán: Cuando a un país veas esclavizar pon el tuyo a correr, a las trincheras, en pie de guerra… o algo así.
Hace un tiempo escribí esto:

El crimen ya cometido. Grecia: Maquiavélica lección de El Capital.
Maquiavelo se hubiese descubierto ante los cerebros que manejan la llamada Troika, en el pasado episodio de enfrentamiento entre el gobierno griego y este grupo de mercenarios habilidosos e implacables, a sueldo de El Capital. La derrota griega ha sido espantosa. No les ha salido nada bien. Y lo que es mejor para ellos, para los mercenarios, y suma dificultad a la hora de valorar los damnificados: No hay muertos, aunque sí mucha infelicidad y pobreza.
Siempre hay un desgraciado por antonomasia en los momentos comprometidos. En esta situación que vive Europa le podía haber tocado a Portugal, a Irlanda, a Islandia, a Italia, incluso a nosotros…hubo un momento en que tuvimos muchas posibilidades… éramos una pieza perfecta para el escarmiento… un país grande, medianamente rico, en la mitad alta de la tabla, con ínfulas….pero la victoria en las urnas de un partido servil al capital contribuyó a que su punto de mira se desviase…. y ya sólo quedó Grecia.
El Capital es como el agua, pero discurre más, si se me permite la gracieta. Es decir, el agua no tiene más aliado que la gravedad y a ella se encomienda. Y por mor de ella siempre busca los caminos por los que puede fluir y si no los encuentra queda embalsada, a la espera de la evaporación o la filtración. O el consumo. El Capital, no. A El Capital no le gusta permanecer embalsado y menos evaporarse. Lo de consumirse no es que no le guste, pero tiene sus preferencias. Lo que sí es cierto es que si no tiene camino, lo hace. Cueste lo que cueste. Y en Europa llegó un momento que esta bestia inmoral e inhumana no se encontraba a gusto. Demasiado esfuerzo para tan poco beneficio, entendiendo beneficio, en un razonamiento absolutamente ramplón y simplista,  como el hecho de que se invierte una cantidad de dinero para conseguir otra más alta, entre más alta mejor. Dejando al margen aspectos tan importantes como el bienestar de los hombres y mujeres, la conservación del ecosistema o la paz y la justicia social. Se imponía un abandono del escenario y la búsqueda de otros aires…y se montó la parafernalia de la globalización. Se nos vendió como algo positivo para los pueblos y los hombres, cuando en realidad, mientras para los pueblos y los hombres era un asunto de comodidad para El Capital era vital. Sin esta globalización su desarrollo se frenaba, se anquilosaba, se ahogaba…se debilitaba y podía surgir otra manera de evolucionar…..menos productiva.
Pero la globalización no arreglaba todo el problema. Y además no permitía toda la rapidez requerida. Demasiados intereses en Europa para abandonarla rápidamente. ¿Entonces? había que crear un modo de paliar las dificultades mientras se van cambiando los muebles.
Nótese la ironía del destino, que mientras a Europa llegan miles de refugiados de los países pobres, El Capital va abandonando Europa en dirección contraria.
Hablaba de cambiar los muebles. ¿Qué hacer mientras? Pues montar una crisis e intentar por última vez una regresión social en el continente que haga que El Capital se muestre cómodo de nuevo. Porque esa es la propuesta: O Europa se vuelve más cómoda para la supervivencia de El Capital… o éste se va. Llevándose lo que pueda.
Y ahí estamos, en plena guerra contra El Capital. Pero, ¿Y quiénes son los contendientes? Pues esquematizando las líneas de fuego, en un lado los que se sienten favorecidos por El Capital y sus leyes. Y por otro, aquellos que desean otra forma de vida más equilibrada entre riqueza, bienestar social y justicia. Y en medio el pueblo. Como siempre. El pueblo, maleable, manipulable, también él con sus debilidades, también él anhelante y dispuesto no siempre, mejor dicho casi nunca a eso de “mejor morir de pie que vivir de rodillas”. Morir duele. Un rompecabezas difícil de cuadrar.
Europa, mejor dicho los europeos, tienen dos caminos. O seguimos en el juego de la sociedad productiva y capitalista. Lo que indudablemente nos traerá días de penuria y sufrimiento. O decidimos cambiar el modelo de sociedad, convirtiendo en piezas arqueológicas conceptos como productividad y beneficio.
La revolución industrial hizo con los campos de trigo lo mismo que la revolución tecnológica ha hecho con las cadenas de montaje. Librarlas del hombre. En aquellos tiempos el hombre se fue a la ciudad. ¿A dónde irá el hombre ahora? ¿Volverá al campo? Pues no sería mala idea. Pero, ¿A hacer qué?
Y ahí lo deje.
Pero antes había escrito,

La deuda de Grecia. ¿Por qué se habla tan poco de los acreedores?
Sobre la deuda de Grecia se habla y no se para.
Está la teoría liberal: Las deudas se pagan. Si no cómo iba funcionar esto. Y sobre lo que es esto nadie da explicaciones.
Y está la teoría llamada de izquierdas: La deuda, cómo y porqué y por qué la tiene que pagar el pueblo si la contrajo una serie de gobiernos corruptos e incapaces.
Y ahí anda el asunto, a vueltas con el deudor.
Evidentemente las posiciones de uno y otro tienen sus argumentos. Parece claro que si alguien tiene deudas deba pagarlas y también parece claro que si el pueblo democráticamente ha elegido a sus representantes también debe cargar con lo que estos hayan hecho, mal o bien. Aunque no es menos cierto que una vez elegidos los gobernantes, controlarlos, redirigirlos,  censurarlos o despedirlos es tarea ardua cuando no imposible. ¿Debe ser responsable el pueblo de los desatinos de unos políticos a los que se elige pero a los que luego se le da carta blanca… o se la toman?
Y ahí lo volví a dejar.

Ayer lunes, lo volví a retomar pues el círculo  se ha cerrado. Y dentro se ha quedado Grecia con una deuda impagable que no preocupa nada a sus acreedores, que dinero tienen un montón…porque el objetivo de la Troika era otro. ¿Se acuerdan de la película Espartaco? ¿Recuerdan al protagonista crucificado y expuesto a la vista de todo el que pasaba por allí? Pues de eso se trata. Y Tsipras mal que me pese ha puesto los clavos. Y me pesa y mucho. Espero que aquí en España se haya tomado nota. San Pablo nos oiga porque a San Pedro y San Mariano se les han acabado las ideas si es que alguna vez las tuvieron y San Alberto ha salido de parranda por España, aireando como ideas nuevas las viejas ideas liberales de nuestras desgracias,  y nos demos cuenta de que si apostamos, apostamos. Con todas las consecuencias.