domingo, 8 de julio de 2018

El Cultural y la cultura



Sobre el poco respeto por los que leen,
y por ende de los que escuchan y miran
si estás al servicio del amor
que sientes por ti mismo y tus divinas
palabras.

Primero, por empezar por algún punto, leo cualquier suplemento o revista de cultura que me cae cerca. Para mí la cultura es muy importante.
La cultura es la herramienta más poderosa de que disponemos para alejarnos del animal irracional que llevamos dentro. Entretiene, enseña y forma. Sobre todo a los que no lo están y están en vías de estarlo. O sea, la juventud. Los niños. Esas criaturas.
A nadie se le escapa que el hombre, como todo ser vivo, ejerce el poder. Porque poder es que en caso de haber una oportunidad y dos optantes, el que tiene el poder se quede con ella. Ese poder se ejerce también en la cultura. Hay brujos en todos los nichos sociales existentes.
El Cultural es uno de esos suplementos culturales que suelo leer, aunque tengo que confesar que ya hace bastante tiempo que lo leo con el ánimo del que se acerca a un cortijo a echarle un vistazo a las ocurrencias del cacique. Donde hay un cacique hay desfachatez.
Ahora que estamos en la posmodernidad y la posverdad, la desfachatez parece ser la tercera esquina del poder. La desfachatez es la acción del desfacha. Un desfacha es un facha pasado de rosca. Se pasan de rosca y adquieren holgura mental porque su mediocridad ha rebasado sentinas y aunque permisible no es adorable y eso afecta al engranaje. En el Cultural suelen escribir unos cuantos. Yo me relamo cuando lo compro. A ver que hay este sábado. Y casi nunca decepciona. Luis María Ansón siempre está al pie del cañón. Hable de lo que hable, él estuvo allí o él cenó con el protagonista del artículo o él lo saco por primera vez en el ABC verdadero y lo sabía Juan III. ¿El qué? ¿Da igual? La cosa es poner Juan III, que es su rey particular que se moja como los demás. Y además, como es el amo, su artículo es el primero siempre. Bajo el marvete de "Primera Palabra". Si es que.
Este es un ejemplo de humildad que los  jóvenes lectores que se asomen al suplemento enseguida captan.
Y ha sido eso, pensar en los jóvenes y en la labor de formación y de acceso al conocimiento que la cultura procura lo que me ha llevado a cogerme un cabreo de la leche. Y eso que hago meditación. Pero nada. El motivo o motivos.
Hay en la revista un pequeño artículo de Arcadi Espada, ese que si no suelta una docena de butades al día o trece personas no se han vuelto a mirarle cuando pasa con la falda almidoná y los nardos en la melena, no duerme en paz. Ese que debe pensar que más vale que te insulten que te nada. Pues este insigne ególatra hace elogio de otro par, de él, del desnortamiento, el insulto, el egocentrismo y el “qué guapo que soy que colonia que meo”, nada menos que FJL, que se ve que ha escrito un libro sobre el comunismo que es la hostia. Que FJL escriba un libro sobre el comunismo viene a ser como si Felipe VI escribe algo sobre el republicanismo o un socio del KKK algo sobre los negros. O sea, imparcial de entrada de la muerte. Un joven, en plan saltamontes coge, de maestro tutor a Arcadi Espada por la mañana y a FJL por la tarde y ríete tú de las consecuencias de ver “Sálvame de luxe”, “Supervivientes”, “Mujeres y hombres y al revés”, “First dates” y “Gipsy King” a la vez y sin condón.
Pues este sábado se ve que no era todo y ya entré a cerebro fuera de parámetros en la entrevista a Ignacio Gómez de Liaño, que se ve que es muy leído, muy viajado, muy expulsado y algunos “muy” más y que durante la entrevista que le hacen se ve que suelta, así al menos lo transcribe el entrevistador, esto:
“…y viendo (él) la semejanza de todos los seres humanos no podía menos que pensar (él)  en lo grotesco que es el nacionalismo fragmentario y disgregador que en España enarbolan los nacionalistas catalanes, vascos y ESA NUEVA FORMA DE LA ULTRADERECHA QUE REPRESENTAN EL PSC Y PODEMOS. ¿Se puede ser más ignorante?...”
No tiene desperdicio.
Yo no sabía que hubiese nacionalismos que no fuesen fragmentarios y disgregadores. Aunque vengan de la China, de Rusia o del planeta Tierra todos los nacionalismos son excluyentes y por lo tanto fragmentarios y disgregadores. Está en su jodido ADN. El español , que no menciona, también.
Pero lo que desde luego no hubiera imaginado nunca es que el PSC y Podemos son de extrema derecha. Ni borracho, hasta el culo de coca y con una docena de pastillas de LSD se me hubiese escurrido.
Y luego acaba con esa maravillosa pregunta. ¿Se puede ser más ignorante? No sé si tendría en esos momentos alguna calavera en la mano.
Me estaba descojonado tanto que vino un municipal y me amenazo con hacerme el boca a boca si no me comportaba.
Ahora en serio. Un joven que está aprendiendo coge hoy El Cultural y se queda confuso hasta la jubilación, que ya pasa a estar fuso.
Ahora más en serio. La mediocridad es como la miopía, todos tenemos algo, y si te haces cargo del asunto y te acercas pues ves mejor. Pero si te crees que ves de puta madre y vas de genial por la vida, sólo abres surcos que parecen montañas rusas tumbadas. Y si haces las genialidades en la intimidad pues no pasa nada pero si te das un altavoz y vas de vocero del reino, hay gente que oye y es muy penoso. Y perjudicial.
Así que advertencia: si te acercas a El Cultural que tu estado de ánimo sea un cruce entre cuando te acercas a El Jueves y a un catálogo de Los testigos de Jehová, aunque El cultural aspire a ser la esfinge de Guiza. Hablan de cultura pero no te tomes lo que dicen al pie de la letra. Piensa que la vanidad no descansa.
Siempre que acabo de repasar este sabrosísimo ejemplo de manipulación y tergiversación cultural me hago dos preguntas:
¿Cómo ha podido pasar?
¿Cómo es posible que sábado tras sábado Ignacio Echevarría escriba en él y brillando como una luciérnaga entre escarabajos peloteros, sobreviva sin perder el norte?
Si no me creen lean la bibliografía.
Bibliografía: El Cultural del 6-12 de Julio de 2018.