domingo, 3 de abril de 2022

¡Qué tiempos estos!

 

Está mi abuelo, que si fuera poco aguantar el peso de sus noventa y largos años de vida ahora ve , o siente, como el pasado también se le sube a la chepa, confuso y cariacontecido.Él, no el pasado, que también.
Y es que no se aclara.
Ve imágenes de cuerpos muertos en calles de una ciudad reducida a escombros, entre edificios derruidos y se cree que es una película bélica. Y yo le tengo que decir que es real. Lejos, pero real.
Ve imágenes de los destrozos de un volcán y se pone a esperar que aparezca Charlton Heston y aparece Pedro Sánchez. Se cree que es un remake y yo tengo que decirle que es real. Y no muy lejos.
Entonces me mira y me dice,
-¡Qué pena me das!
No sé muy bien qué quiere decir y va y me espeta,
-Tan joven y ya confundiendo realidad y ficción.
Le voy a contestar airado cuando caigo en la cuenta de que quizás mi abuelo tenga razón. La confusión ya no se sabe muy bien por dónde anda.
Si todo eso horrible, lleno de dolor y sufrimiento, que sale en la televisión fuese real como afirman los medios, ¿Cómo es posible que esas personas que salen en estos medios anunciando estos hechos estén tan tranquilos, se rían a veces y hagan chistes?¿Y la publicidad?
Esto es un show de Truman, me chiva alguien desde dentro.
¿Y quién es Truman?
¡Hostia!, pues todos. Por lo menos todos los que nos hemos vacunado.
Estas elucubraciones me deben haber puesto cara de confundido, de muy confundido. Tanto que la mirada de mi abuelo me fuerza a decir,
-¿Qué puedo hacer abuelo?
Se queda pensando
-Afiánzate a algo verdaderamente real y desde ahí reconquista tu vida (se pone intenso)
-¿Y por dónde empiezo?
Piensa un instante
-Empieza por el cuatro a cero que el Barça le metió al Madrid hace unos días.
Lo dice moviendo ligeramente la cabeza arriba y abajo, en gesto afirmativo y no sé si doliente.
Suspiro.
Siempre nos quedará el futbol.
Mientras arrojo al fuego que hemos improvisado en  el salón el último trozo de silla que nos queda.
Miro la televisión y lo poco de madera que ahora tienen estos aparatos. Nada.
Lo cual tampoco es muy malo. Porque si tenemos que vender la casa para poder alquilar un pisito y sobrevivir no tendremos muebles que transportar. Que vete tú a buscar estos días un camión de la mudanza. De la mudanza o de cualquier cosa…..